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domingo, 22 de abril de 2012

Truco para tres, segunda parte



Una figura que eclipsa el sol se acerca con una reluciente bandeja de plata con cuatro vasos de vidrio, una botella de Legui, un platito con manís, otro con queso Mar del Plata, uno con salamín picado fino, y uno más con jamón crudo en rollitos. Su vestido floreado se tensa en las rodillas cuando camina, y las nubes se abren a su paso.
- Muchas gracias querida –dice el general, mientras ella deja la bandeja a un costado de la mesa, y le da un beso en el cachete a Perón.
- Muchas gracias señora Eva –dice Frondizi, concentrado en sus cartas para no mirarle el escote pronunciado.
- Si muchas gracias señora Eva, pero ¿no le parece que tiene demasiado colesterol todo esto? –dice Balbín, y Evita le responde con rudeza:
- Miré Don Ricardo, si quiere comer coma, y si no, no coma. Da igual, morir de vuelta ya no puede.
- No por supuesto, por supuesto, era un comentario nada más señora Eva. ¿Y cómo va esa radio comunitaria señora Eva? –pregunta Balbín, como para salir del mal paso, viendo los auriculares colgados en el cuello de ella.
- Muy bien, gracias Don Ricardo –dice Eva, cortante- En cuanto la señora termine de hablar, retomamos la transmisión.
“…de proseguir esta política de vaciamiento, de no producción, de no exploración…”
- ¿Y? ¿qué decís? –dice Perón señalando el parlante.
- Y…ya se le va a pasar, hace poco que vino, todavía no se puede despegar –dice Eva viendo con dulzura a Néstor que miraba las fotos de su familia en la billetera junto al parlante.
- No, de él no, de la expropiación –dice el general.
- Ah, sí, sí. Bueno es el 51% ¿no?, tampoco para tanto. Pero está bien, digamos.
- Escuchame, ¿qué disco vas a poner para salir cuando nuestra amiga termine de hablar?
- No te puedo decir, es una sorpresa –dice Eva, guiñando un ojo al general- Los dejo que sigan muchachos, cualquier cosa me avisan –dice ella, y cuando gira Perón se tienta y le palmea una nalga. Eva se da vuelta y mira fijo a los ojos del general.
- Yo no fui, fue él –dice Perón mientras levanta las manos y señala a Balbín con el índice derecho.
- Yo qué, yo no hice nada, yo estaba acá por comerme un rollito de jamón crudo.
- Descuide Don Ricardo –dice Eva, desaprobando la acción de su marido.
- No, pero en serio, yo dudaba si comerme un rollito o una feta de salamín, y justo…
- Sí Don Ricardo, ya lo entendimos. Coma tranquilo que si no le va a caer pesado –dice Eva, mientras se va al cuarto de la radio comunitaria.
“…la necesidad de alinear los intereses del estado y sus provincias…”
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